En efecto, hoy día el territorio diocesano limita al Norte con la cadena pirenáica y, por lo tanto, con la diócesis de Tarbes-Lourdes (Francia), al Este con las de Urgel y Lérida, al Sur con la de Zaragoza y al Oeste con las de Huesca y Jaca. Abarca prácticamente la mitad oriental de la provincia civil de Huesca, en una franja que se extiende de Norte a Sur, desde las montañas del Pirineo Central hasta las riberas del río Cinca próximo a su desembocadura en el Segre. Aunque puede ser considerada como una diócesis pequeña, sin embargo es la segunda de Aragón en número de habitantes. Tiene una superficie de 8.321 kilómetros cuadrados y casi 100.000 habitantes, con una desigual estructura demográfica; las parroquias del norte son muchas y están muy despobladas, y las del sur, menos numerosas y más pobladas, tal como reflejan los siguientes datos:
Arciprestazgo |
Nº de Parroquias |
Nº de habitantes |
Bajo Cinca |
19 |
26.718 |
Cinca Medio |
23 |
19.460 |
La Litera |
16 |
17.860 |
Ribagorza |
106 |
11.013 |
Sobrarbe |
53 |
5.262 |
Somontano |
25 |
18.844 |
Total |
242 |
99.157 |
Más de la mitad de las parroquias tiene menos de 100 habitantes y sólo significan el 6,67 % de la población. La otra mitad de las parroquias se reparten la población diocesana de la siguiente manera: el 25,61 % de las parroquias no llega a los 500 habitantes y cuenta con un 12,44 % de la población; el 7,02 % de las parroquias está entre los 500 y 1.000 habitantes y agrupa a otro 12,87 % de la población; solamente el 4,95 % de las parroquias alcanza una densidad entre los 1.000 y 4.000 habitantes, agrupando al 22,22 % de los habitantes diocesanos; y, en cambio, el 2,06 % de las parroquias tiene más de 5.000 habitantes y cuenta con casi la mitad de la población, el 45,80 %. Esta estructura demográfica plantea problemas pastorales de difícil solución, que la organización diocesana debe afrontar cada día.
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