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Museo y Archivo Diocesano
 
El Museo Diocesano de Barbastro-Monzón


Plaza de Palacio, 1. 22300 BARBASTRO (Huesca)

Toda la información sobre el Museo Diocesano pulsando en el logotipo

 
Acto de inauguración del nuevo Museo Diocesano


En la mañana del miércoles 15 de diciembre de 2010 ha sido inaugurada la nueva sede del Museo Diocesano de Barbastro-Monzón, en el edificio del antiguo Palacio Episcopal de Barbastro, totalmente rehabilitado para albergar dicho Museo y los Archivos Diocesano y Municipal (histórico), así como las Oficinas de la Curia Diocesana..
El acto comenzó a las 11 horas, con la recepción de las Autoridades y bendición del nuevo edificio por el Obispo diocesano, Mons. Alfon-so Milián. A continuación, en el salón de actos del nuevo Museo, intervino el Alcalde de la Ciudad, Don Antonio Cosculluela, que se felicitó por el impulso que las nuevas instalaciones museísticas proporcionan al desarrollo cultural y turístico de la Ciudad. Después, el Obispo de la Diócesis glosó la virtud de la esperanza, que tanto arraigo tiene en la historia de nuestra Diócesis y cuya fecundidad queda confirmada en la rehabilitación del edificio que ahora se inaugura, y agradeció la colaboración de todos los que han hecho posible esta obra. Finalmente, el Presidente de la Comunidad Autónoma Aragonesa cerró el acto invitando a la confianza en que pronto ocuparán su lugar en este Museo las obras de arte depositadas en Lérida y recordó la persona de Don Manuel Iglesias, impulsor destacado del Museo Diocesano que hoy encuentra su definitivo y digno acomodo. Terminados los parlamentos, se giró una visita guiada por el Director del Museo, Don Enrique Calvera, a las salas de exposición y a la Catedral barbastrense.
En este acto participaron el Arzobispo de Za-ragoza, Mons. Manuel Ureña; el Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, Mons. Juan José Omella; el Presidente de las Cortes, Don Francisco Pina; el Justicia de Ara-gón, Don Fernando García Vicente; la Consejera y el Viceconsejero de Educación y Cultura del Gobierno de Aragón, Doña María Victoria Broto y Don Juan José Vázquez, respectivamente; el Director General de Patrimonio, Don Jaime Vicente; el Alcalde de Monzón, Don Fernando Heras, junto con los alcaldes de otras localidades del territorio diocesano. Igualmente hay que destacar la presencia del Director General de Aguas de Barbastro, Don Pablo Bravo, y de varios directivos regionales y locales de Ibercaja en representación del Presidente de la entidad, Don Amado Franco, como señalados patrocinadores que han respondido a la llamada de la Diócesis para colaborar en esta obra. Junto a todos ellos, multitud de público de todos los lugares de la Diócesis de Barbastro-Monzón.

Intervención del Obispo diocesano, pulsar ...aquí>

 



 

Presentación del libro sobre el proceso canónico
en el litigio sobre los bienes


El jueves 26 de marzo fue presentado el libro "Los bienes artísticos de las parroquias de la Franja: El proceso canónico", en el Salón de Actos de la Casa de la Iglesia (Pza. de la Seo, 6) de Zaragoza.
En el acto intervinieron los profesores Federico Aznar Gil y Raúl Román Sánchez, de la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad Pontificia de Salamanca, coordinadores del libro; el Obispo de Barbastro-Monzón, Mons. Alfonso Milián; la Consejera de Educación y Cultura del Gobierno de Aragón, Dª María Victoria Broto; y el Arzobispo de Zaragoza, Mons. Manuel Ureña.
El principal contenido de este libro es el análisis canónico de los diversos Decretos de la suprema autoridad de la Iglesia (desde el Nuncio en España hasta el Tribunal de la Signatura Apostólica pasando por la Congregación para los Obispos) determinando con absoluta unanimidad que los referidos bienes son propiedad de las parroquias transferidas y han de ser entregados a la Diócesis de Barbastro-Monzón. Estos Decretos ponen en evidencia que sí han sido considerados los argumentos propuestos por la Diócesis de Lleida y han sido rechazados como prueba que fundamente la propiedad a favor de dicha Diócesis.
El libro contiene, además, una noticia histórica de la actual Diócesis de Barbastro-Monzón y del litigio sobre estos bienes, escrita por Pedro Escartín, Vicario General del Obispado de Barbastro-Monzón; y la descripción y valoración artístico-histórica de las piezas reclamadas, hecha por Enrique Calvera, Delegado Diocesano de Patrimonio.

 

Intervención del Obispo de Barbastro-Monzón, Mons. Alfonso Milián

Nunca pensé, cuando tuvo lugar aquella primera Asamblea del Clero de Aragón, en el año 1981, en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, con motivo del famoso “dilata”, que me tocaría tomar parte tan activa, como Obispo de Barbastro-Monzón, en los trabajos para el retorno de los bienes histórico-artísticos de las Parroquias transferidas. En aquella ocasión fui elegido, con mucho gusto por mi parte, como miembro de la Comisión que se creó para trabajar por la solución del “dilata”.
Cuando fui nombrado Obispo residencial de Barbastro-Monzón, asumí todo lo que comportaba el ministerio episcopal en esta Diócesis, sobre todo el “triple munus”: la función de enseñar, santificar y gobernar. Venía a una Diócesis testimonial por el martirio de su obispo, de 114 sacerdotes, de los seminaristas claretianos, de los padres benedictinos del Pueyo, escolapios, el beato Ceferino “El Pelé” y muchos cristianos laicos. Para mí era un estímulo y un ejemplo a seguir. Venía a una Diócesis que me era conocida; había tratado con los sacerdotes de la Zona Oriental de la provincia de Huesca, a los que acompañé en el Santuario del Pueyo en una convivencia pastoral de aquellos arciprestazgos que luego han pasado a ser diócesis de Barbastro-Monzón, y en algunos días de retiro y de desierto.
Como es lógico asumí también el trabajar y hacer todo lo que estuviera en mis manos para solucionar este penoso problema de los bienes, sabiendo que mis tareas prioritarias eran otras (la catequesis, el servicio de la caridad y la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida), pero que también debía dedicar tiempo y energías al tema de la devolución de los bienes. Y confieso que he tenido que dedicarle muchas horas, porque así lo han exigido las circunstancias. Suerte que he tenido unos buenos, eficaces y pacientes colaboradores como el Viario General, D. Pedro Escartín; el Vicario Judicial, D. José Mora; y el Delegado de Patrimonio, D. Enrique Calvera. Les estoy muy agradecido. D. Pedro y D Enrique tienen también su aportación en este libro.
Al poco tiempo de hacerme cargo de la Diócesis quedé admirado porel meticuloso trabajo que había realizado el equipo de la Diócesis. El Mediador, D. Silverio Nieto, designado por la Nunciatura Apostólica con el consentimiento de la Secretaria de Estado del Vaticano, escuchó atentamente las alegaciones de las partes y sus réplicas a los argumentos aducidos por cada una de ellas, antes de realizar el dictamen que se le había pedido en orden a la ejecución del Decreto del Sr. Nuncio, que refrendaba que dichos bienes estaban en el Obispado ilerdense a título de depósito, a menos que en cada caso este Obispado probase lo contrario. Comprobé con admiración el trabajo realizado por el equipo de la diócesis de Barbastro-Monzón y la seguridad que manifestaron las pruebas propuestas. Fueron muchos los folios que tuvieron que revisar y escribir, alargando las horas del día, hasta presentar una sólida argumentación para cada una de las obras de arte en cuestión.
Pocos meses después, el 8 de septiembre de 2005, la Congregación para los Obispos decretó que se devolvieran a la diócesis de Barbastro-Monzón 112 piezas de las 127 reclamadas. También determinó que la entrega se hiciera en el plazo de treinta días.
Esta determinación supuso para mí el convencimiento que todo estaba resuelto. No estaban tan convencidos los que ya llevaban tiempo luchando para conseguir la devolución de las piezas. Y así ha sido. Han pasado casi cuatro años y todavía no han llegado a la Diócesis. Bien es verdad que, en mi opinión, cada vez estamos más cerca de la devolución.
Quiero destacar el trabajo de mis antecesores en la Sede Episcopal: el realizado para conseguir la modificación de límites por la que hoy existe la diócesis de Barbastro-Monzón; y el que ahora nos ocupa para alcanzar la entrega de las 112 piezas todavía depositadas en Lérida. Los nombres de D. Jaime Flores, D. Damián Iguacén, D. Ambrosio Echevarria y D. Juan José Omella han quedado vinculados para siempre con esta historia. Pero quiero destacar, porque es de justicia, a D. Ambrosio Echevarría por su tesón y esfuerzo para alcanzar la modificación de los límites diocesanos y para reclamar la devolución de las obras de arte. Conviene saber que D. Ambrosio no hizo valer el derecho a recibir la parte proporcional de los bienes económicos (que hubiera supuesto algunos cientos de millones de pesetas), que el Decreto de modificación de límites reconocía, porque no quiso que se pudiera pensar que en todo aquel proceso se habían buscado intereses económicos. Sólo pidió las obras de arte, no por su valor económico, sino por la relación que guardan con las respectivas parroquias a las que pertenecían. Ellas son historia viva de las respectivas comunidades parroquiales.
Quiero resaltar el trabajo realizado por los Obispos de Aragón, liderados por su Arzobispo, hoy emérito, D. Elías, que presentaron este tema en la Santa Sede, no sólo en las visitas “ad límina” sino en otras muchas ocasiones, siendo su actuación sumamente eficaz para la consecución del objetivo propuesto.
Agradezco al Gobierno de Aragón todo el trabajo realizado, desde el famoso y cuestionado “dilata” hasta el apoyo que siempre me han ofrecido, así como las decisiones tomadas últimamente para recuperar las obras de arte. En concreto agradezco la restauración del Palacio Episcopal donde se ubicará el Museo Diocesano.
Agradezco el apoyo que todos los sacerdotes de Aragón me habéis expresado y el de tantos aragoneses, que movidos, unos por vuestro sentido eclesial, otros por ser aragoneses, me habéis expresado en multitud de ocasiones. Repito con mucho agrado una frase que me decís muchas veces: no rebles. Gracias por vuestro apoyo.
Gracias, amigo Federico, porque siempre has estado dispuesto a facilitarnos tus acertados informes y sabios consejos. Gracias Raúl por tu valiosa colaboración. Gracias a los dos por haber querido ofrecernos en este libro el análisis jurídico-canónico de este proceso. Con él nos ofrecéis materia más que sobrada para profundizar en el ordenamiento jurídico de la Iglesia, al mismo tiempo que nos proporcionáis, con conocimiento de causa, una visión objetiva del camino recorrido por la Diócesis de Barbastro-Monzón en la reclamación de los bienes histórico-artísticos en cuestión.
Gracias a la Fundación Santa Teresa, en especial a D. Roberto Ferrer y a todos sus componentes por haber acogido con entusiasmo desde el primer momento la edición de este libro.
Seguro que este libro prestará un gran servicio dando a conocer los documentos y clarificando las dudas que algunos puedan tener.

 

 

 

 
Obispado de Barbastro-Monzón - Plaza de Palacio, 1 (Entrada por Academia Cerbuna, 3) - 22300 Barbastro
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