Sello Episcopal Don Ángel Pérez Pueyo

Sello Episcopal Monseñor Ángel Pérez Pueyo Sello Episcopal Monseñor Ángel Pérez Pueyo

BLASÓN

Semitroncado-partido: en el 1° de plata, la Cruz de San Jorge de color rojo, atravesada por tres manos cruzadas de color carne; en el 2° de azul, la torre de la iglesia parroquial de El Salvador de Ejea de los Caballeros, al natural; en el 3° de rojo, el báculo del Beato Florentino Asensio Barroso, Obispo de Barbastro y Mártir, de oro.

Escudo apoyado a una cruz, y adornado con un sobrero prelaticio y seis borlas por lado, todo de color verde.

Lema episcopal: TE BASTA MI GRACIA.

 

EXPLICACIÓN SIMBÓLICO-TEOLÓGICA

 El escudo del Obispo Ángel Javier Pérez Pueyo, sintetiza las mediaciones de las que el Señor se ha servido en su llamada-respuesta vocacional: la mediación de su origen familiar y local, su pueblo natal de Ejea de los Caballeros; la mediación de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Corazón de Jesús, a través de la cual ha servido a la Iglesia; la mediación de la iglesia local de la cual ha sido constituido pastor, Barbastro-Monzón.

En el cuarto 1° encontramos una referencia a los orígenes del obispo, es decir una cruz de rojo sobre campo de plata, que representa propiamente la Cruz de San Jorge. En efecto, el Obispo es natural de Ejea de los Caballeros, provincia de Zaragoza, en Aragón, región de la que San Jorge es patrono. Además, es el signo elocuente del Redentor y de su obra salvífica realizada en el misterio pascual. Precisamente por este valor cristológico y soteriológico la cruz ha sido representada en el punto más noble del escudo, y contiene además un ulterior elemento que se refiere a la espiritualidad y a la vocación del titular, ya que sobre la cruz hay tres manos que reproducen el logo de la fraternidad sacerdotal dentro de la cual el titular ha servido a la Iglesia Universal –en el Seminario M. de Plasencia (Cáceres); en el Seminario M. de Tarragona; en el Aspirantado-Colegio “Maestro Ávila” de Salamanca; como Consejero General de Pastoral y Director General de la Hermandad en Roma; como Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española en Madrid; en el Centro de Servicios Pastorales en Majadahonda; en el Colegio Español de San José en Roma– en la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos.

En el 2° cuarto encontramos una figura que reproduce otro elemento que alude a los orígenes del titular, y más propiamente a su familia y a su pueblo. Se trata de la torre de la iglesia El Salvador de Ejea de los Caballeros. La construcción está representada en sus características naturales y con las sobras y colores típicos de una obra natural de piedra y ladrillo, sobre un campo de azul, color que puede ser leído como una referenciaa las cosas del cielo, a los más auténticos valores cristianos, y por consiguiente a la santidad. Además hace referencia a los colores emblemáticos de Ejea, blanco y azul.

En el cuarto 3° encontramos el báculo de un obispo de Barbastro-Monzón, que coronó su ministerio con el martirio: el beato Florentino Asensio Barroso (+ 1936). Está representado en oro no solo porque refleja el aspecto que en la realidad tiene la insignia pastoral, sino también porque hace referencia a la fe que él confesó hasta el martirio. El color rojo del campo es emblemático en relación al recuerdo y al culto de los mártires. A través de esta composición heráldica el Obispo quiere simbolizar la riqueza de la Diócesis confiada a su cura pastoral como tierra de santos y de mártires.

La frase escogida como lema,TE BASTA MI GRACIA, está tomada de un texto de San Pablo (2Cor 12,9), en el que el Apóstol reproduce las palabras de respuestas dadas por el Señor a su ardiente oración de ser liberado de una “espina en la carne” que lo afligía: “Te basta mi gracia: en efecto, la fuerza se perfecciona en la debilidad”. A la luz de las palabras del Señor, entendemos que las debilidades de Pablo se entienden en la lógica de Dios que revela definitivamente la omnipotencia salvífica de su amor en la impotencia extrema del Hijo crucificado. Palabras, estas, que han sido reflejo de su humilde ministerio hasta ahora y que el Obispo quiere asumir en lo sucesivo como verdadero programa pastoral.

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