Jueves, 08 Marzo 2018 10:09

A cuenta del "litigio"

II DOMINGO DE CUARESMA - 25 de Febrero de 2018

Ante la repercusión mediática que está teniendo el «litigio» sobre los bienes que son propiedad de las parroquias del «Aragón Oriental», quisiera informaros personalmente, a través de nuestro semanario «Iglesia en Aragón», sobre la recta y verdadera motivación con que ha actuado siempre nuestra Diócesis de Barbastro-Monzón. Y evitar así malos entendidos.

El pasado día 13 de febrero el Obispado de Barbastro-Monzón presentó en el Juzgado de Primera Instancia de Barbastro una demanda para reclamar por la vía civil la devolución de los 111 bienes de las parroquias de la diócesis que actualmente se encuentran retenidos en el Museo Comarcal – Diocesano  de Lleida.

Se trata de un juicio civil –un juicio declarativo ordinario– contra el Consorcio del Museo de Lleida, que es quien se opone a la devolución de los bienes. En la demanda figura también el Obispado, a pesar de su buena voluntad, porque es quien los tiene en depósito.

En este sentido, conviene subrayar que no se trata de un enfrentamiento entre los dos obispos. Con Mons. Salvador me une una buena relación. Siempre he reconocido su excelente celo pastoral, su bondad, humildad y santidad. Los dos nos hemos encontrado con este «marrón» al llegar a la Diócesis. Ahora nos toca a los dos afrontar de cara el problema y tratar de resolverlo definitivamente. Y así lo estamos haciendo. Los dos bajamos a la Nunciatura para solicitar una audiencia personal con el Secretario de Estado. Mons. Salvador propició, en el obispado de Lleida, la reunión que le había solicitado para ofrecer a los miembros del Consorcio una propuesta de colaboración entre ambas Diócesis: impulsar la «ruta del románico», como hicieran en su día Castilla, con «las Edades del Hombre».

Por si no fuera suficiente, el 31 de octubre de 2017 hubo un acto de conciliación en el Juzgado de Primera Instancia número 3 de Lleida en el que el Obispado de Lleida ratificó que los 111 bienes de la demanda son propiedad de la diócesis de Barbastro-Monzón, pero que no podía devolverlos porque se encontraban retenidos por el citado Consorcio y no permitían su extracción.

 Antecedentes

El objetivo de la demanda es poner fin a una problemática que se inicia en 1995, con la modificación de los límites de las diócesis de Lleida y de Barbastro, lo que suponía un cambio en la situación patrimonial de bienes artísticos que habían sido trasladados desde diferentes parroquias hasta el Museo Diocesano de Lérida para su estudio y difusión. De acuerdo con el decreto «Illerdensis-Barbastransis de finium mutatione», de 15 de junio de 1995, el patrimonio de las parroquias aragonesas transferidas de la diócesis de Lleida a la de Barbastro-Monzón debía retornar a las parroquias propietarias.

Se inició a tal fin un largo proceso eclesiástico en el que, en diferentes instancias (la última fue el decreto definitivo del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica) se estableció en resolución firme que las 111 piezas que se reclaman estaban en el obispado de Lleida a título de depósito y no de propiedad y se obligaba la devolución al obispado de Barbastro-Monzón.

Puentes de colaboración

Debe quedar claro que la pretensión de la diócesis de Barbastro-Monzón siempre ha sido mantener y construir unas buenas relaciones de vecindad con Lleida, mucho más entre diócesis hermanas, de comunidades vecinas. Se llega a interponer una demanda civil ante las reiteradas negativas de las diversas instancias a la petición de que permitan cumplir lo ordenado por la sentencia definitiva del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica. La diócesis de Barbastro-Monzón sigue con la voluntad de tender puentes de colaboración en proyectos culturales, artísticos, religiosos y económicos con Aragón y, también, con la comunidad hermana de Cataluña. El objetivo es mostrar la realidad de una Institución –la Iglesia– que humaniza y crea riqueza, no sólo económica, sino también en aquellos valores que construyen a la persona.

Concluyo confesándoos que siento una paz inusitada porque nuestra Diócesis está «haciendo los deberes». Creo, con total humildad, que en justicia, estamos procediendo como nuestro pueblo esperaba de su pastor y de la Iglesia. No siempre me (nos) ha resultado fácil. Más de alguna vez se me (nos) ha arrugado el alma. Cataluña es mucho Cataluña como para hacerle ver que no estaba procediendo con el «seny» que siempre les ha caracterizado. Confiamos obtener de la justicia civil no sólo el dictamen favorable, que ya teníamos de la Signatura Apostólica, sino la ejecución de la sentencia para poder cerrar definitivamente este absurdo litigio.

Agradezco sinceramente el consejo y la ayuda que he recibido de unos y de otros, del equipo jurídico, de las diferentes instancias eclesiásticas, especialmente de nuestro Arzobispo Metropolitano. También el apoyo y el respeto a nuestro modo de proceder que siempre nos han brindado los diferentes poderes públicos de Aragón. La difusión que los medios de comunicación han hecho que este tema permaneciera vivo en la memoria de todos.

Habrá muchísimas oportunidades en adelante para que se visibilice la comunión y el apoyo cultural, artístico, económico y religioso entre las Instituciones Públicas y la Diócesis de Barbastro-Monzón y de Lleida a través de su patrimonio. Ojalá sepamos brindar las excelencias de nuestra naturaleza, patrimonio, los valores de nuestra gente a cuantos se animen a visitar nuestra hermosa tierra.

Con mi afecto y bendición

Ángel Pérez Pueyo

Obispo de Barbastro-Monzón

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