Viernes, 18 Mayo 2018 09:01

"Carta a nuestro hijo el día de su primera comunión"

DOMINGO DE PENTECOSTÉS - 20 de mayo

En esta semana y en la siguiente, y en torno a estas fechas de la Primera Comunión de muchos niños de nuestras parroquias, nuestro obispo escribe a los padres y a los niños.

 

Por medio de estas líneas quisiera enviar mi felicitación a cada uno de los niñ@s que durante estos días recibirán a Jesús por primera vez en su corazón. También a sus familias. Y regalarles a unos y a otros la carta que unos padres han escrito a su hijo en este día tan significativo de su vida.

«Carta a nuestro hijo,

el día de su primera comunión

Querid@ hij@:

Acabas de recibir a Jesús por primera vez en tu corazón. Seguramente has vivido el día más emocionante de tu vida. A partir de ahora, nada  va a ser igual. Él va a ser tu mejor amigo y tu confidente. A Él podrás compartirle todo lo que sientas y anheles. También tus preocupaciones e inquietudes. En Él encontrarás siempre luz, alegría, paz, libertad, autenticidad….

Todo comenzó hace 10 años, cuando papá y mamá confiamos a Dios nuestro proyecto de vida en común, creando nuestro hogar. Cuando llegaste tú constituimos una verdadera familia. Fuiste la mayor bendición que Dios nos podía ofrecer. En casa aprendiste a decir papá y mamá, primero con minúscula, después también con mayús­cula, cuando recitabas tú solito el Padre nuestro o rezabas a María como tu mamá del cielo.

Desde hace dos años comenzaste a acondicionar la «suite de Dios» en tu corazón. Papá y mamá nos ofrecimos como catequistas en la parroquia para ayudarte a preparar este significativo encuentro. Junto a tus compañeros y sus papás, con los catequistas y los curas, fuimos aprendiendo a conocer a Jesús, a quererlo y a seguir sus pasos. Hemos disfrutado con todos de los juegos, de los cantos, de las representaciones evangélicas, de las eucaristías de los domingos… hemos hecho juntos las actividades y coloreado los dibujos. Hemos completado el álbum con los cromos. Hemos traído y llevado la Biblia viajera. Sin darnos cuenta nos hemos ido convirtiendo en una gran familia que se siente muy feliz compartiendo la misma vida de Dios en nuestra parroquia.

Hoy has recibido el regalo más insólito de tu vida, que Dios mismo sea tu huésped, tu amigo del alma. Quiere estar sacramentalmente siempre contigo, dentro de ti. En tu corazón, para que le puedas contar todas tus cosas y hacerlo visible a través de tu  sonrisa, de tu bondad, de tu cercanía, de tu cariño, de tu humildad, de tu sencillez, de tu solidaridad, de tu servicio…

Cuando así actúes notarás cómo se ilumina tu corazón, cómo brillan tus ojos, cómo brota tu sonrisa de tus labios, se extiendan tus manos ante los más necesitados, o tus pies corran para socorrer al más desvalido. Es como jugar al escondite, tu bondad, tu sencillez, tu ternura, tu sonrisa… mostrarán el rostro mismo de Jesús en tu propio rostro. De tal forma que quien te vea le vea o quien te escuche le escuche.

¡Qué suerte tener a Jesús como tu verdadero amigo! ¡Juntarte con Él y tu pandilla todas las semanas! Él nunca te fallará ni te abandonará, aunque tú te olvides. Aquí está la diferencia. Jesús sí que es un buen amigo.

Nosotros no dejaremos de acompañarte. Confía siempre en Jesús.  Te queremos y nos sentimos muy orgullosos de ti.

Ojalá que este primer paso que has dado, de una manera consciente, en tu vida cristiana, sea el primero de un largo caminar en el que siempre habrá unas huellas al lado de las tuyas, las de Jesús.

Un beso muy fuerte

Tus “papis»

Con mi afecto y bendición

Ángel Pérez Pueyo

Obispo de  Barbastro-Monzón

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