Jueves, 28 Junio 2018 10:25

Decálogo del Papa Francisco a los deportistas

 XII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B - 24 de junio

NATIVIDAD DE SAN JUAN

¿Qué hace el obispo en una gala como ésta? me preguntó, a bocajarro, el reportero del Alto Aragón durante la III Gala a los valores deportivos. He venido invitado por el «fútbol base» y por «gráficas Barbastro». Y me gustaría regalarles a est@s muchach@s un “decálogo del deportista” confeccionado con retazos de los discursos que el Papa Francisco les ha dirigido.

Coincide providencialmente con el mundial de futbol. Más allá de los resultados que pueda obtener nuestra selección, me alegra dirigirme a est@s deportistas, a sus entrenadores, equipos directivos y familiares con estas evocadoras palabras del Papa Francisco:

 CHIC@S:

1.- ¡El deporte favorece la cultura del encuentro entre todos!

2.- Que vuestros dirigentes y entrenadores os den, sobre todo a los más desfavore­cidos, una oportunidad para expresaros y ser vosotros mismos.

3.- ¡No os comáis la pelota! Propiciad siempre el juego en equipo.

4.- ¡Que jueguen todos! No sólo los mejores.

5.- ¡Sed campeones, sobre todo, en la vida!

6.- El éxito del equipo es la conjunción de una serie de virtudes humanas: lealtad, amistad, solidaridad, diálogo, colaboración, entrega… valores espirituales que se cristalizan en actitudes deportivas.

7.- ¡Haced siempre una oración en silencio, todos! Pensad en el equipo, en vuestros compañeros de juego, en vuestros entrenadores, en vuestras familias, en los árbitros. Pedile a la Virgen que bendiga a todos.

8.- Cuando se suda la camiseta tratando de vivir como cristiano, experimentaréis que nunca estáis solos. Que formáis parte de una gran familia.

9.- ¡Sean protagonistas! ¡Pateen siempre hacia delante! No se metan en la cola. Construyan un mundo mejor.

10.- ¡Promuevan el deporte auténtico! Compórtense siempre como si fueran «aficionados» para evitar el peligro de la discriminación, para que desaparezca la violencia en la cancha y se vuelvan a poblar las tribunas con vuestras familias.

La victoria más hermosa, es la de superarse a sí mismos. Frente a la cultura del individualismo y el descarte generacional, el deporte se convierte realmente en el ámbito privilegiado donde las personas se encuentran sin distinción de razas, sexo, religión o ideología; donde se puede experimentar la alegría de competir por alcanzar una meta todos juntos; donde todos formamos un equipo, en el que los éxitos se disfrutan y las derrotas se superan con la ayuda de los demás.

El deporte, es la escuela de la excelencia, de lo sublime, de lo bello, de lo más noble… donde se interiorizan valores más humanos y divinos.

Con mi afecto y mi bendición

Ángel Pérez Pueyo

Obispos de Barbastro-Monzón

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