Lunes, 19 Febrero 2018 10:17

¡¡¡Gracias por "reinventaros" cada año en Pascua!!!

I DOMINGO DE CUARESMA -18 de Febrero de 2018

Está ya a las puertas la Semana Santa. Por la tarde se oyen a lo lejos los ensayos de las marchas procesionales. Un nuevo tiempo de «GRACIA», una nueva oportunidad para «REINVENTARNOS» (convertirnos, volver al amor primero), para descubrir la mayor «locura de amor» que se ha dado nunca en la historia de la humanidad. Dios mismo se abaja para tendernos la mano y sacarnos del «fango», «ducharnos», «ponernos la túnica, las sandalias y el anillo» y sentarnos a la mesa del «banquete».

El Papa Francisco, en su mensaje de cuaresma, nos alerta de cuántas personas viven «encantadas» sin darse cuenta de que se hallan sumidas en la más profunda esclavitud. Y nos propone como «antídoto», dar limosna con el deseo de liberarnos de la avidez por las cosas materiales y redescubrir que el «próximo» es realmente mi hermano.

En esta ocasión ha elegido una expresión del capítulo veinticuatro del evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» Esta frase se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos y que está ambientado en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, precisamente allí donde tendrá comienzo la pasión del Señor. Jesús, respondiendo a una pregunta de sus discípulos, anuncia una gran tribulación y describe la situación en la que podría encontrarse la comunidad. Frente a acontecimientos duros, algunos profetas falsos tratarán de engañar a la gente apagando la caridad en sus corazones.

No te engañes. También en nuestra tierra están proliferando profetas impostores que son como los «encantadores de serpientes», esto es, que se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas a donde ellos quieren. Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, que confunden con felicidad. Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los esclaviza en intereses mezquinos. Cuántos viven pensando que se bastan a sí mismos y experimentan la más cruda soledad.

Otros falsos profetas son esos «charlatanes» que ofrecen soluciones fáciles e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles: cuántos son los jóvenes a los que se les seduce con drogas, alcohol, sexo, juego… ganancias fáciles pero fraudulentas, relaciones de conveniencia, de «usar y tirar», que les lleva al desencanto cuando no al suicidio (en 2014 se quitaron la vida 3.910 personas en España. Nadie nos ha alertado que es la primera causa de mortalidad, por encima de los accidentes de tráfico). Cuántos se dejan cautivar por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido… Algo no debemos estar haciendo bien. Reconocerlo nos ennoblece.

Tenemos que desenmascarar a estos estafadores que no sólo ofrecen cosas sin valor sino que nos quitan lo más valioso, la dignidad, la libertad y la capacidad de amar. Es el engaño de la vanidad, que nos lleva a pavonearnos… haciéndonos caer en el ridículo. Lo peor es que el ridículo, no tiene vuelta atrás. Este es el verdadero demonio, el que nos pintaban con cuernos y rabo, el «padre de la mentira», que nos presenta el mal como bien y lo falso como verdadero, para confundir el corazón del hombre. Cada uno de nosotros, reitera el Papa Francisco, está llamado a discernir y a examinar en su corazón si se siente amenazado por las mentiras de estos falsos profetas. Tenemos que aprender a no quedarnos en un nivel inmediato, superficial, sino a reconocer qué cosas son las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios y ciertamente sirven para nuestro bien.

Los cofrades, durante estos meses, emergen en muchos pueblos del Alto Aragón como verdaderos «centinelas de la aurora», como «antídoto» de tantos profetas impostores. Os lo dije el año pasado en el Pregón de Barbastro. Os lo vuelvo a recordar también este año: Si no existieran, habría que inventarlos: ¡Gracias por reinventaros cada año! ¡Gracias por desafiar «al qué dirán»! ¡Gracias por liberar del fondo de vuestra alma la fuerza irresistible del AMOR! Los cofrades «habéis brotado del mismo costado de Cristo». Sois «bálsamo del cielo» ¡Gracias por seguir anunciando el gran misterio del amor! ¡Gracias por poner vuestro rostro y vuestro nombre a tantos nazarenos crucificados que la «sociedad del bienestar» está gestando! ¡Gracias por seguir siendo testigos de Jesús resucitado! ¡Gracias por «procesionar» al Dios que pasa perdonando…! Felicito a los cofrades más jóvenes. También a los que se han incorporado este año. Y a los que se conmueven ante la cruz o cualquiera de los pasos que recorren nuestras calles. Muchos lo inmortalizarán en sus móviles. Ojalá acierten a descargar todas las instantáneas en su propio corazón.

¡Qué «sublime» ser cofrade (cristiano)…! Es la forma singular de expresar los sentimientos más profundos; de hacer visible a Dios en vuestra vida; de ser Diócesis «Barbastro-Monzón»; de vivir con responsabilidad vuestra propia fe; de ser sensibles y solidarios ante las necesidades ajenas; de colaborar en la construcción de un mundo más humano; de ser cirineo de cualquier crucificado; de ponerle rostro a los sin rostro; de ser caricia de Dios para sus vidas.

Gracias por prestarle a Cristo hoy vuestros ojos, vuestros labios, vuestras manos, vuestros pies, vuestros corazones, vuestra vida… para que puedan recuperar su propia dignidad como hijos muy amados; por llevar colgada vuestra «medalla de cofrade»; aliviar las heridas, los sufrimientos, las miserias, los pecados de tus hermanos más necesitados.

«Abrazad la cruz» y perpetuad la PASCUA cada día. Y antes de cerrar vuestros ojos, cada noche, elevad lentamente a Dios esta oración que condensa la esencia de la vida: GLORIA AL PADRE. GLORIA AL HIJO. GLORIA AL ESPÍRITU SANTO…!!! como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. AMEN.

Dejaos abrazar por Dios, experimentaréis su cercanía, su ternura y su perdón ¡Fecunda cuaresma!

Con mi afecto y mi bendición.

Ángel Pérez Pueyo

Obispo de Barbastro-Monzón

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