Nuestro Obispo tiene un mensaje para ti Destacado

  • Nuestra «orquesta» diocesana, se va rejuveneciendo y afinando poco a poco…! (Parte II)

    Estoy persuadido de que si continuamos en esta dirección y somos pacientes lograremos impulsar todas nuestras comunidades cristianas, grupos apostólicos, movimientos, cofradías, prelatura, asociaciones… y responder así a sus propias expectativas y a las necesidades de los demás… Y, no tardando mucho, cada uno se sentirá no sólo integrado sino partícipe de este hermoso proyecto eclesial. Mi único deseo ahora es reavivar la vocación específica de cada laic@ comprometido, de cada consagrad@ y de cada sacerdote, tenga la edad que tenga.

    Como habéis podido captar no se trata de una simple reestructuración o reorganización de la Diócesis sino de una profunda revitalización personal e institucional. Sólo así, cada uno podrá descubrir las gracias con que Dios le ha adornado, las valorará y las cultivará y él mismo se convertirá incluso en mediación privilegiada para llamar e invitar a otros a servir a Dios en los demás, sobre todo como sacerdotes. Descubrirán el papel fundamental, como «primer violín» (‘concertino’), que tienen en nuestra «orquesta», los sacerdotes, ya que de ellos dependerá que cada uno de nosotros pueda estar bien afinado (templado espiritualmente) y conseguir que se armonice (conjunte) nuestro timbre de voz con el de los demás.

    En el mes de febrero del año pasado, el Sr. Arzobispo de Zaragoza, don Vicente Jiménez Zamora, nos animó a los obispos de las diócesis aragonesas a poner nuestras Diócesis en clave de misión y a evangelizar con planteamientos nuevos. Desde esa instancia, escribimos conjuntamente una carta pastoral titulada: «Iglesia en Misión al servicio de nuestro pueblo de Aragón». Las unidades pastorales: instrumento de comunión para la misión.

    Desde entonces se está revisando en profundidad nuestra tarea pastoral, reavivando el ardor evangelizador de los sacerdotes, consagrados y laicos e impulsando equipos en misión, integrados por uno o dos sacerdotes, consagrad@s y un puñado de laic@s cualificad@s.

    En los días 27 y 28 de febrero nos reunimos en Peralta de la Sal todos los obispos de Aragón con sus respectivos vicarios y arciprestes para revisar las orientaciones y líneas de actuación que establecía la citada Carta Pastoral. Cinco de nuestros animadores de la comunidad dieron un hermoso y profundo testimonio de su experiencia personal. Fueron, sin duda, la estrella del encuentro.

    En nuestra Diócesis, desde hace varios años, se contaba ya con la colaboración de una docena de cristianos, «animadores de la comunidad», que venían colaborado con los párrocos en la atención pastoral de algunos núcleos pequeños del Pirineo, asistiéndoles en sus actividades pastorales y convocando a los fieles para una celebración religiosa. Esta valiosa colaboración ha permitido una presencia periódica de la Iglesia en parroquias rurales, según la población. Las celebraciones han sido, al menos, mensuales (unas, con el sacerdote y otras, con el «animador»).

    Durante este curso nos habíamos propuesto extender este espíritu misionero al resto de la Diócesis, especialmente en núcleos de mayor población. Gracias a algunos párrocos que han logrado ver el alcance evangelizador y su fecundidad, se ha logrado involucrar a una virgen consagrada de Barbastro y a casi  treinta y cinco laic@s de las parroquias de Monzón, Binéfar, San Esteban de Litera y Tamarite, constituyendo «equipos de misión» (un sacerdote, alguna religiosa donde hubiera disponibilidad y uno o dos seglares). Cada equipo se ocuparía de toda la actividad pastoral de una zona geográfica. En estos días, desde la comunidad de origen, se está haciendo la celebración del envío de cada uno de los animadores de la comunidad.

    Como veis, son pequeños pero elocuentes signos del Espíritu, caricias que Dios ofrece para hacernos sentir que vamos en la dirección que el Papa Francisco está queriendo resituar a la Iglesia.

    Por medio de estas líneas querría haceros partícipes del gozo y emoción contenida de vuestro pastor, hermano y amigo que comparte con vosotros el mismo camino. Agradezco y felicito a los agraciados. Y animo a todos a no tener miedo de ofrecerse y responder con generosidad al Señor. Ya sólo nos quedaría que San José nos regalase los doce sacerdotes nacidos en nuestras tierras que garantizasen nuestra supervivencia como Diócesis de Barbastro-Monzón.

    Con mi afecto y bendición.

    Ángel Pérez Pueyo

    Obispo de Barbastro-Monzón

    en Mensajes D. Ángel Pérez Pueyo

 

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