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	<title>angelus &#8211; Diócesis de Barbastro-Monzón</title>
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		<title>Para el ángelus. Martes Santo, 7 de abril de 2020</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Apr 2020 07:41:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Notas de Prensa]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone wp-image-3710" src="https://www.diocesisbarbastromonzon.org/wp-content/uploads/sites/3/2020/04/ltima-cena-buisan-scaled-300x85.jpg" alt="" width="1133" height="321" srcset="https://www.diocesisbarbastromonzon.org/wp-content/uploads/2020/04/ltima-cena-buisan-scaled-300x85.jpg 300w, https://www.diocesisbarbastromonzon.org/wp-content/uploads/2020/04/ltima-cena-buisan-scaled-1024x290.jpg 1024w, https://www.diocesisbarbastromonzon.org/wp-content/uploads/2020/04/ltima-cena-buisan-768x217.jpg 768w, https://www.diocesisbarbastromonzon.org/wp-content/uploads/2020/04/ltima-cena-buisan-1536x434.jpg 1536w, https://www.diocesisbarbastromonzon.org/wp-content/uploads/2020/04/ltima-cena-buisan-2048x579.jpg 2048w, https://www.diocesisbarbastromonzon.org/wp-content/uploads/2020/04/ltima-cena-buisan-scaled-600x169.jpg 600w" sizes="(max-width: 1133px) 100vw, 1133px" /></p>
<p style="text-align: right">Documento para descargar: <a href="https://www.diocesisbarbastromonzon.org/wp-content/uploads/sites/3/2020/04/para-el-ngelus-2020-04-07.pdf">para-el-ngelus-2020-04-07</a></p>
<p>Ante la cercanía de la Pascua, la Iglesia proclama fragmentos del evangelio que nos descubren el estado de ánimo de Jesús en aquellas horas previas a su “paso” de la vida terrena a las manos del Padre. Hoy nos propone la contemplación de lo que ocurrió en la Última Cena (Jn 13, 21-33. 36-38), que bien podemos denominar como una “Cena de despedida”.</p>
<p>La cronología de aquella Pascua, según el relato del evangelista Juan, nos permite afirmar que aquella cena de despedida tuvo lugar un día antes de la cena pascual de los judíos. Así lo estiman comentaristas bíblicos muy solventes, entre los que hay que contar al papa emérito Benedicto XVI. Jesús convocó a sus amigos a esa cena de despedida en la tarde del jueves, “antes de la fiesta de la Pascua”. En efecto, los judíos celebraron aquel año la cena pascual en la tarde-noche del viernes, como atestigua un detalle que no pasó inadvertido al evangelista: durante el proceso de Jesús, los que le llevaron ante Poncio Pilato “no entraron en el pretorio para no contaminarse y poder comer así el cordero de la Pascua”. De ello se deducen dos consecuencias que tienen un significado profundo. La primera, que Jesús murió a la misma hora del viernes en la que eran sacrificados en el Templo los corderos, que por la noche comerían los judíos en la cena pascual; de este modo se ponía de manifiesto que Jesús es el nuevo “cordero que quita el pecado del mundo”. La segunda, que Jesús transformó aquella cena de despedida en la nueva cena pascual, introduciendo un rito que no estaba previsto en la liturgia judía: tomar el pan, partirlo y repartirlo diciendo: “Tomad y comed, esto es mi cuerpo”, y lo mismo con el cáliz: “Bebed de él todos, porque este cáliz es la Nueva Alianza en mi sangre”. De este modo selló una nueva y definitiva alianza entre Dios y nosotros, y anticipó su muerte redentora que se consumaría en la mañana del día siguiente y que, por mandato suyo, los cristianos seguimos celebrando todos los días.</p>
<p>Dice el evangelista que Jesús, en aquella cena de despedida ?la nueva cena pascual de los cristianos?, estaba profundamente conmovido y, en un momento inesperado para todos, dijo: “Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar”. Naturalmente, aquella confidencia cayó como un jarro de agua fría sobre el grupo de comensales, que se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía. Después, ante las señas de Simón Pedro para averiguar de quién hablaba, dio discretamente un trozo de pan untado a Judas, posiblemente como un gesto último que le hiciera recapacitar, pero no obtuvo respuesta. Judas tomó el pan sin decir palabra y, tal como informa el evangelista, “detrás del pan entró en él Satanás”. Después, Jesús le dijo: “Lo que tienes que hacer hazlo en seguida”, y Judas salió. Ninguno entendió lo que pasaba; pensaron que tenía que cumplir algún encargo, pero no era así: salió a consumar la traición. El evangelista subraya que “era de noche”, en referencia a la lucha entre la luz y las tinieblas, que acompañó a Jesús durante su vida terrena, como el mismo Juan atestigua en el prólogo de su evangelio: “la Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre, pero los suyos no la recibieron”.</p>
<p>No puede extrañarnos que un par de horas después, cuando llegaron al huerto de Getsemaní, confesara a sus discípulos: “Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo”. Nosotros, que seguimos también tristes y atemorizados, porque la pandemia no cesa con la rapidez que desearíamos, al revivir estos hechos, percibimos que nuestra angustia está acompañada por la que Jesús vivió y que no estamos solos para afrontarla. Nos conforta y nos invita a orar con Él; hoy, con los sentimientos del salmo 129:</p>
<p>Desde lo hondo a Ti grito, Señor;<br />
Señor, escucha mi voz;<br />
estén tus oídos atentos<br />
a la voz de mi súplica.<br />
Mi alma espera en el Señor,<br />
mi alma espera en su Palabra,<br />
mi alma aguarda al Señor,<br />
porque en El está la salvación.<br />
Si llevas cuenta de los delitos, Señor,<br />
¿quién podrá resistir?</p>
<p>Pero de Ti procede el perdón<br />
y así infundes respeto.<br />
Mi alma aguarda al Señor,<br />
más que el centinela a la aurora.<br />
Aguarde Israel al Señor<br />
como el centinela a la aurora.<br />
Porque del Señor viene la misericordia<br />
y la redención copiosa<br />
y El redimirá a Israel<br />
de todos sus delitos.</p>
<p style="text-align: right">Pedro Escartín Celaya</p>
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		<title>Para el ángelus. Martes, 31 de marzo de 2020</title>
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		<dc:creator><![CDATA[ascen]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 31 Mar 2020 07:31:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Notas de Prensa]]></category>
		<category><![CDATA[angelus]]></category>
		<category><![CDATA[barbastro]]></category>
		<category><![CDATA[covid]]></category>
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<p style="text-align: right">DOCUMENTO PARA DESCARGAR: <a href="https://www.diocesisbarbastromonzon.org/wp-content/uploads/sites/3/2020/03/para-el-ngelus-2020-03-31.pdf">para-el-ngelus-2020-03-31</a></p>
<p style="text-align: right">NOTA: Las reflexiones para el ángelus, del 16 al 30 de marzo, están disponibles en <a href="https://www.diocesisbarbastromonzon.org/pastoral/otros-recursos/">https://www.diocesisbarbastromonzon.org/pastoral/otros-recursos/</a></p>
<p>El libro de los Números relata un extraño episodio ocurrido en el desierto, mientras los israelitas caminaban, sudorosos y cansados. Como en otras ocasiones después de salir de Egipto, se revolvieron contra Dios y contra Moisés. Para colmo de males, fueron atacados por unas serpientes venenosas y murieron muchos de ellos. Entonces el pueblo recapacitó, acudió a Moisés y confesó su desconfianza y las murmuraciones con las que había vuelto a desahogar su rabia. Moisés, rezo al Señor y, siguiendo sus instrucciones, hizo una serpiente de bronce, la colocó en un estandarte y, cuando una serpiente mordía a alguno, éste miraba la serpiente de bronce y quedaba curado.</p>
<p>Es un episodio que podría parecer raro e irrelevante, si Jesús no se hubiera referido a él en varias ocasiones. La serpiente elevada en un estandarte, que proporcionaba curación a los que la miraban, le sirvió para describir gráficamente su misión y su destino. En la conversación con Nicodemo, Jesús le dijo unas palabras que se le antojaron enigmáticas: “Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna” (Jn 3, 14). ¿Qué quería decir cuando hablaba de ser levantado? Después de la fiesta de las Tiendas, hablando con los judíos sobre quién era él, volvió sobre el tema: “Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces sabréis que Yo Soy” (Jn 8, 28). Y después de su entrada mesiánica en Jerusalén, ante unos griegos que querían verle, Jesús reiteró: “Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí” (Jn 12, 32).</p>
<p>Fue el centurión, que mandaba el piquete que ejecutó a Jesús en el Calvario, el primero que captó su verdadero significado, cuando, al ver cómo había expirado, dijo: “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios” (Mc 15, 39). Jesús se manifestó como Hijo de Dios al ser elevado en la cruz y, desde la cruz, a la gloria de la resurrección. Es lo que los primeros cristianos descubrieron en las horas amargas y gozosas de la Pascua: que en Jesús descubrían un Dios capaz de sufrir con el hombre para que el hombre sea capaz de triunfar con Dios. Como escribió Benedicto XVI, “el hombre tiene un valor tan grande para Dios que se hizo hombre para poder con-padecer él mismo con el hombre&#8230; y así aparece la estrella de la esperanza”.</p>
<p>Pero estos días tensos y a ratos angustiosos de la enfermedad, que todavía nos golpea, no las vivimos solos y sin esperanza. Es Cristo quien, en una Semana Santa extrañamente real, las comparte y las vuelve luminosas. Pidamos a María, salud de los enfermos, “que bajo la cruz estuviste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe”, que mantenga firme nuestra fe y nos proporcione el gozo de la esperanza.</p>
<p style="text-align: left">Estrella y camino, prodigio de amor.<br />
De tu mano, Madre, hallamos Dios.<br />
Tú nos lo diste en Belén, en pobre portal,<br />
en tu regazo lo ven el rey y el zagal.<br />
Estrella y camino, prodigio de amor.<br />
De tu mano, Madre, hallamos Dios.<br />
Tú nos lo diste en la cruz, altar de dolor,<br />
muerto en tus brazos está un Dios Redentor.<br />
Estrella y camino, prodigio de amor.<br />
De tu mano, Madre, hallamos Dios.<br />
Toda la Iglesia con fe eleva un clamor,<br />
puestos los ojos en ti, la Madre de Dios.</p>
<p style="text-align: right">Pedro Escartín Celaya</p>
<p>&nbsp;</p>
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